Por nuestro propio bien los queremos domesticar

por Ruth Angulo.

junio 11, 2015 by in category Blog with 0 and 0
Home > Por nuestro propio bien los queremos domesticar > Blog > Por nuestro propio bien los queremos domesticar

(Llenando una encuesta llegué a este punto)
Punto 3: Descripción del Mercado Meta

o del Beneficiario.

Ruth Angulo

4-escomponte perinola

Hago libros para la niñez porque ese es el tiempo decisivo.

Héroes de su presente que en soledad, inocencia y debilidad, logran hazañas que ninguna otra persona puede conquistar por ellos.
Capaces de salvarse a sí mismos constantemente de las circunstancias más difíciles, luchan físicamente contra la adversidad de la regla desconocida, del lenguaje codificado, de la fuerza bruta, a través del ingenio, la imaginación y pequeños actos subversivos. Se sobreponen al más grande abandono, la peor decepción, e incluso el desamor, rápidamente con la menor cantidad de remordimientos.

Son a veces redentores de sus amigos, de sus hermanos, de sus iguales a pesar de que sufren constantemente la injusta comparación, la presión de calzar en las expectativas adultas, o de ser tratados como inferiores.

Resilentes, se levantan a sí mismos cada vez que caen. Lloran con el alma, ríen a carcajadas. Perdonan rápidamente. Recuerdan inconscientemente.
Muchas veces en las situaciones económicas más duras y emocionales más difíciles, siendo castigados a veces físicamente, heridos de manera continua, por las personas que más aman, de quienes dependen absolutamente.

Desconocedores de sus propios derechos o incapaces de defenderlos, sobrepasan madres que parecen brujas o madrastras, padres que parecen ogros. Porque no todos tienen la suerte de la comprensión y el juego en sus familias.

Y ahora más solitarios que antes, encerrados en sus casas, sin posibilidad de salir a jugar libremente. Logran avanzar sin pandilla,dios sabrá cómo, a través de una educación prusiana de niños homogéneos que deben cerrar la boca, memorizar datos y quedarse quietos.

Saben que la maestra les miente cuando les dice que lean, y ella misma nunca ha abierto un libro, saben que les mienten cuando les dicen que sean dóciles porque el mundo es evidentemente duro con los obedientes. Descubren la mentira que decimos desde el ejemplo que les damos. Nunca copian lo que decimos sino todo lo que hacemos.

Criados por la abuela, por la empleada, por la tele, por el internet, por los amigos. Deben asumir la colonización de su intelecto, adoptar una religión, unos principios, unos valores, que los adultos les imponemos demasiado pronto.

Son el pretexto favorito de las mujeres que nunca quisieron hacer nada con sus vidas porque se “dedicaron” a ser madres.  El pretexto de los padres que nunca llegan temprano porque son los “proveedores”. Son la infantería de la vejez, destinados a mantener a sus progenitores, comprados a punta de apararos electrónicos, malcriados, rebeldes, violentos y maravillosos. Capaces del asombro y la única ternura, sin cursilerías.

Les tenemos tanto miedo, que no queremos soltarlos, son tan salvajes que nos aterra lo que puedan lograr por sí mismos. Son tan capaces que nos superarían. La muerte no existe para ellos, es un mito.

La infantería.
Ven el mundo en perspectiva de contrapicada.
Los días les duran años.
Se cansan de las vacaciones.
Son capaces de estar en la piscina todo el día.
Lloran porque no quieren comer o dormir.

Los adultos estamos aterrados.
Mis lectores, los locos.

Add comment

Casa Garabato 2015 © / Tel.+506 8339 5621